Esta técnica consiste en inocular espermatozoides directamente en el útero femenino para facilitar la fertilización dentro del sistema reproductivo.
La introducción de un espermatozoide dentro de un óvulo, por técnicas de micromanipulación, aumenta las chances de fecundación y obtención de embriones.
Mediante esta técnica, se colocan espermatozoides y óvulos en condiciones ideales para lograr la fertilización en probetas.
Tras un año de mantener ralaciones sexuales sin lograr concebir un niño, hay un 90% de probabilidades de que la pareja necesite ayuda médica para poder tener un bebé.
Ante una consulta, los especialistas del CER realizarán una completa historia médica y psicológica de la pareja. Luego, indicarán una batería de estudios de sangre, hormonales, de semen y del aparato reproductor femenino y masculino, para diagnosticar el problema. Entre los estudios más frecuentes, figuran:
- Análisis de sangre
grupo sanguíneo, factor RH, capacidad de coagulación, niveles de hierro, marcadores inmunológicos, niveles de diversas hormonas (FSH, LH, estradiol, prolactina, hormonas tiroideas, progesterona, testosterona).
- Ecografía ginecológica
- Estudios bacteriológicos
- Espermograma
A partir de una muestra de semen fresca, se mide el volumen del eyaculado, acidez del semen (ph), número de espermatozoides y se analiza su movilidad y características físicas. También se hace un test para detectar anticuerpos.
- Histeroscopía
Estudio del útero
- Histerosalpingografía
Estudio radiográfico con contraste de las trompas de Falopio y útero.
- Laparoscopía
Cuando se sospecha la existencia de endometriosis severa o quistes ováricos, se introduce un instrumento óptico para observar el interior del aparato reproductor.
- Estudios genéticos
Se realiza si hay antecedentes familiares de enfermedades hereditarias o la edad de la mujer es mayor a 35 años.También cuando el espermograma está muy alterado.