Esta técnica consiste en inocular espermatozoides directamente en el útero femenino para facilitar la fertilización dentro del sistema reproductivo.
La introducción de un espermatozoide dentro de un óvulo, por técnicas de micromanipulación, aumenta las chances de fecundación y obtención de embriones.
Esta es la técnica que da más garantías de éxito por intento. Consiste en obtener óvulos, fecundarlos en el laboratorio con espermatozoides y luego transferir los embriones al útero.
La fecundación in vitro (FIV) se aconseja cuando hay una endometriosis severa, una esterilidad sin causa aparente, una obstrucción en las trompas de Falopio, espermatozoides de baja movilidad y/o calidad, o cuando ha habido inseminaciones o fertilizaciones previas fallidas.
El éxito de esta técnica depende de muchos factores, entre los cuales figuran la edad de la mujer, la calidad de óvulos y espermatozoides y la causa de la infertilidad. Naturalmente, las tasas de embarazo en las parejas que no acuden a técnicas de fertilización asistida es de 20 a 30% por ciclo. Si se emplea fecundación in vitro, la probabilidad de embarazo por ciclo es de alrededor del 40% en mujeres menores de 35 años. Luego de cuatro intentos, las chances superan el 70%. Esto significa que, con la ayuda de los especialistas de CER, la posibilidad de un embarazo es igual o mayor a la natural.
Para empezar el procedimiento, se emplean distintos fármacos para estimular al ovario para que produzca la mayor cantidad de óvulos posibles, sin poner en riesgo la salud de la mujer. Mediante ecografías vaginales y mediciones de hormonas en sangre, se puede saber cuándo los folículos ováricos están maduros. Es entonces que se extraen los ovocitos mediante una punción ovárica transvaginal realizada bajo control ecográfico en nuestro quirófano. Este proceso dura apenas 15 minutos y la mujer recibe una suave sedación para no sufrir ninguna molestia. En dos horas, puede regresar a su casa.
Mientras tanto, en nuestros laboratorios equipados con tecnología de última generación, se observan los óvulos bajo microscopio y se separan los que muestran mejores condiciones biofísicas y de madurez.
Los óvulos se pueden utilizar inmediatamente para fertilizarlos con espermatozoides o se pueden congelar para futuros intentos.
Si se desea utilizarlos inmediatamente, los óvulos se colocan junto con espermatozoides en una cápsula para que se produzca la fertilización. También se puede introducir directamente un espermatozoide en cada óvulo (mediante la técnica ICSI) para asegurar la unión óvulo-espermatozoide.
Transcurridas unas 18 horas, nuestros expertos en fertilización examinan los óvulos, para saber cuántos han sido efectivamente fecundados. Se los deja en condiciones de cultivo algunas horas más, durante las cuales los óvulos fertilizados comienzan a dividirse. Es en este período de desarrollo embrionario que se puede recurrir a un análisis genético preimplantatorio (PGD) para analizar ciertas características cromosómicas asociadas a enfermedades hereditarias o anomalías en casos de abortos a repetición, fallas reiteradas en tratamientos de fertilización y otros.
De acuerdo con el plan acordado entre los especialistas del CER y la pareja, se establece el día que se transferirán los embriones al útero o a las trompas de Falopio. CER recomienda transferir no más de dos embriones de buena calidad en mujeres menores de 35 años- para evitar embarazos hipermúltiples de alto riesgo- y congelar el resto de los embriones para ser utilizados en el futuro (ver criopreservación).
La transferencia de los embriones se realiza preferentemente a los 2 o 3 días de extraídos los óvulos sin anestesia, ya que es un proceso sencillo y rápido. En 12 a 14 días se podrá saber mediante un test si la transferencia ha sido exitosa y el embarazo evoluciona bien.
A veces, nuestros especialistas recomiendan un cultivo más extenso de los embriones (hasta seis días), para poder observar su evolución y transferir los embriones que más probabilidades tengan de progresar en el útero materno.
En algunas ocasiones, se le extrae parte de la cápsula que rodea a cada embrión (hatching asistido) para facilitar su implantación en el útero.